Se acerca el final de año, y como siempre ocurre, aparte de llegar uno nuevo, comenzó con una serie de propósitos por cumplir y nuevas cosas que lograr.
Como de costumbre, he logrado algunas de esas cosas de la lista, muy pocas, pues muchas se han quedado en el tintero.
De entre los momentos, ha habido de los buenos, de los menos buenos, de los que te hacen cambiar, replantearte cosas, y de esos momentos en los que eso mismo lo haces a los demás, o eso esperas e intentas con todas tus fuerzas.
Por mi parte, siempre me monté películas en mi cabeza de cómo quería que fuera, de lugares que visitar, nuevas cosas por hacer, gente por descubrir, lugares que dejar y cambiarlos por otros nuevos. Pero esas películas no siempre fueron como me las planteaba, y cambiaban, algo, mucho o bastante respecto a lo que yo hubiera querido.
Siempre quedó hueco para hacer algún viajecito, visitar, reír, llorar. De nuevos momentos que vivir, de aferrarse a ellos, de dejarlos pasar y que no te afecten. De rutina, monotonía, lo de siempre, novedades, momentos que no creía que llegarían. De alguna que otra fiesta que siempre recordaré, gente, lugares, hechos, momentos imborrables. En definitiva, de esas pequeñas cosas, momentos, gestos, actos, que son los que en realidad, hacen el año. De todo lo bueno, eso no lo quiero olvidar. De los no tan buen momentos que han ocurrido, aparte de enseñar, quiero que se queden atrás, ahí, atascados en el 2011.
Prometo no hacerme demasiadas expectativas en cuanto al nuevo, y último año para algunos (ya veremos). Quiero que venga, que suceda, que pase todo lo que tenga que pasar. Lo espero. Que legue lo que llegue, ahí estaré. Como todos, habrá momentos malos, y de lo bueno lo mejor. Por eso, seguiré como siempre, sin planear demasiado, para disgustarme menos, y para dejar que las cosas pasen como tienen que ser.
Feliz año nuevo
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