El exceso de realismo puede conducir a actitudes demasiado críticas y, en consecuencia, a la marginación; el exceso de sensibilidad puede llevar a errores irreparables y un futuro desolador. La solución, pues, es la sumisa aceptación de las conveniencias sociales, la negación del deseo, la búsqueda tenaz e impasible del propio interés...
¿No habrá una tercera vía?
ResponderEliminarQuien sabe, pero según Jane Austen así es la historia.
ResponderEliminar